viernes, 29 de agosto de 2008

Feliz.

Ya te he dicho que cada día me enamoro más de ti...
Curioso...
Curioso es lo que hoy me pasó.
Hoy sentí que te amo por completo...
hOY me sentí que dejaba mi cuerpo, que mi epíritu se me salía del cuerpo y que se entregaba por completo a tí.
Hoy sentí que te amo hasta por los calcetines.

Contigo ya no me preocupa no poder ver lo que tengo adelante...
Sólo disfruto cada momento en que logro tenerte a mi lado...

Te Amo.

miércoles, 27 de agosto de 2008

El Señor de la esquina.

Han notado que nunca falta el viejo de mierda, que como que le encanta la esquina de tu cuadra,
Cómo si fuera diferente a todas las esquinas de cuadras que existen en Santiago y decide pernoctar ahí. Como si justo en esa esquina, el hubiera soñado tener su casa, pero como no la tiene, se conforma con la esquina, debajo del alero de la casa que se encuentra ahí. Y lo peor de todo, es que el individuo este, le gusta tanto ese lugar que se siente dueño de él.
En lo personal, no es que me moleste que él decida pasar sus noches ahí. Cuando más chico, me daba pena, cuando crecí, me di cuenta que cada moneda que le deba, este huevón no se de que forma, la trasformaba en una caja de vino.
El tiempo pasó. Hace unas semanas decidí conversar con él. Me da cosa que duerma en la calle habiendo hogares para ello. A lo mejor es cierto, no tendrá estacionamiento para su carro de supermercado, que en su caso, es algo así como su “casa rodante”, o quizás, tampoco tengan lugar para el par de perros sin pedigree que lo acompañan día y noche. Pero lo cierto, es que, un ser humano como yo, está durmiendo en el mismo lugar donde en el día caga mi perra, orinan los inescrupulosos universitarios que salen de los pubs cercanos o donde estos mismos cambian dinero por unas cosas que vienen adentro de una hoja de cuaderno doblada en seis, que logran caber en la palma de la mano.
En fin, la cosa es que por primera vez, vi su rostro fijamente. Antes de decir nada, para mí dejó de ser el viejo de mierda que duerme en la esquina y afea el barrio y pasó a ser un ser humano como yo.
Le dije “hola”. El me miró y no me respondió.
“Idiota”, pensé. Sólo lo quería ayudar.
(Silencio).
El idiota era yo. Un pendejo caprichoso hijito de mami que apenas sabe donde está parado pretendía ayudarlo.
(¡Ja!)

Esto debía continuar.
Ningún… “hijo de vecina “me dejaría hablando sólo. Así que, picadamente al día siguiente me senté a eso de las 19 hrs en su querida esquina a esperar que el “sujeto del carro” llegara, sacara sus paredes de cartón y armara su “lecho” para luego tenderse en el suelo, cuan ancho es y dormir. Sólo que esta vez, habría un impedimento. La invasión de su esquina por mí.
Aparentemente lo que yo estaba haciendo era una completa estupidez. Más que mal, estaba jodiendo a un vagabundo por el sólo hecho de haberme hecho sentir un idiota, además de provocarme una profunda curiosidad.

19:48…
Por fin llegó, yo ya iba en mi quinto cigarro, por encender el sexto en mi mano derecha y como no, mi Zippo en la izquierda.
Me hice el huevón. Yo estaba sentado exactamente en el lugar donde el armaba las cajas de cartón, por ende estaba obligado a hablarme, quiera o no esta vez no me podría evitar.
Hasta el día de hoy no me lo explico. Sé que no era sólo capricho, pero necesitaba hablar con él. Quizás porque en mis 19 años, jamás he conocido una persona como él. Siempre la típica advertencia de no acercarse, que te puede meter a un saco o sacar un cuchillo y hacer un asado de ti.
La cosa fue que, llega, me mira queda asombrado por un instante con mi presencia. Está descolocado, hay un imbécil que está invadiendo descaradamente su ehh… “habitación”.
Después de eso, como que vuelve en sí, me vuelve a mirar, saca un palo más delgado que “tenedor” chino, y por fin me habló.
Me dijo: “que hací aquí pendejo de mierda. Es mi esquina”.
Me dieron ganas de pedirle el título de propiedad de ese lugar que es lo más probable que no lo tuviera, ya que creo no conocer a nadie que sea dueño de una esquina de calle, pero definitivamente no sería un buen comienzo así que, sin pararme le dije…
“como le va, buen hombre”, ¿en qué lo puedo ayudar?
Su reacción fue de asombro y confusión. Le sorprendió el que no saliera huyendo como una puta de una radio patrulla.
Luego le dije…
¿Fuma?
Sólo logró asentir con la cabeza.
En ese momento, saqué un cigarrillo, de esos medios gays, un kent silver y se lo ofrecí.
Tímido, lo tomo con la mano izquierda y me quedó mirando.
Ingenuamente, sentí que lo que quería era fuego y saqué el Zippo, que lo había guardado luego de encender ya el séptimo cigarrillo a causa de la espera y se lo ofrecí.
Se colocó el cigarrillo en la boca y se acercó a la llama.
Una vez que lo encendió, cerré mi encendedor de forma no humilde, como lo hago habitualmente y le dije…
“le molestaría tomar asiento, sólo para hablar un rato”
Me miró un instante, desconfiando poco a poco se fue acercando, hasta que sacó una caja de Clos de Pirque y por fin se sentó.
En ese momento él me descolocó a mí.
Al sacar la caja de vino se su… “bodega con ruedas”, sacó una copa de vidrio, ideal para un buen Cabernet Sauvignon.
O sea, no sólo logré que se sentara y no me volara los dientes de un palo, sino que además sacó un “vinito” para acompañar la conversación y lo más “insólito”… una copa.
Ante mi visible asombro sólo atinó a decirme…
“el vino jamás debe tomarse en vaso plástico”
“a cresta” pensé yo. “el viejo de la esquina es de fina sangre…”

Y comenzamos a hablar, luego de acabarse la primera copa, me convidó una a mí, cargada hasta arriba (servida a lo roto, como diría la mamá de mi polola) me la pasó, como si estuviéramos sentados en el suelo, en la casa de la playa, al lado de la chimenea. Pero no, el contexto era, 20hrs, en la esquina de la intersección de las calles Sazie con Carrera, con, con 2 cachupines que aguardaban ansiosos mi descuido para poder intrusiar en mis bolsillos en busca de comida. Gente que pasaba de un lado a otro, que nos miraban con cara de asombro, otros con cara de indiferencia y los menos, con una sonrisa.

A la copa no pude decir que no, aunque tuviera mis aprensiones con los lugares que haya pasado ella, lo cierto es que si él me había aceptado el cigarrillo que le ofrecí, como yo el muy roto/alcohólico no le aceptaría su “copa de vino”.
En ese momento pensaba “que pasaría si me vieran…” y me frené.
Que mierda importa lo que piense el resto. Acaso ellos intentaron hacer algo por saber que le ocurría a Manuel que se encontraba en esas condiciones. Acaso ellos se detuvieron una puta vez para saber si él necesitaba algo…
(Silencio)
Yo lo estaba haciendo, a mi manera. Quizás no era la mejor forma. Pero lo importante es que no me sentía uno más de esos que pasan rápido y miran con desprecio a todo aquel que vive en la calle, sin importarles nada. Como si fueran parte de la ornamentación de la comuna.
Manuel, tuvo una vida de mierda. No viene al caso contarla. La cosa que es un hombre decepcionado de la vida, adicto a la pasta y al vino que sólo espera que su Dios lo llame a reunirse junto a él.
Tiene 48 años. Cuanto le falta para eso. Como mierda le haces entender que aún tiene mucho para adelante. ¿Qué futuro le espera?
Sólo lo sabe su Dios… me dijo.

(Silencio).

Y fue lo último que me dijo.
Hace 3 días que no lo he vuelto a ver. Hace tres días que un pan con queso, un cigarrillo y un amigo le aguardan a su vuelta. Es increíble, pero de alguien tan… muerto socialmente hablando, lo que le dicen algo así como la “escoria de la sociedad” te pueda enseñar tanto. Después de nuestro “Starbucks” al aire libre y a la chilena, nos comenzamos a juntar día por medio, después de ir a dejar a mi polola al metro, volvía a fumarme un pucho con él a hablar de la vida y entregarle su pan con queso.
Lo extraño un poco, me enseñó a querer más mi vida, a disfrutar cada segundo, cada instante e intentar con lo que tengo…

Ser feliz.

martes, 26 de agosto de 2008

Ironía.


(Silencio)

Manipulación.

(Silencio)

Terror.

Drogas. (Silencio)


Oscuridad.
Error.

Frustración.
Sexo.
Muerte.
Rencor.

Orgullo. (Silencio)

Mentira.
Engaño.

(Silencio) Dolor.

LOCURA.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Gracias por estar conmigo.
huiera sido todo muy distinto si no hubiera estado entre tus brazos.
Quiero olvidar.
Necesito olvidar.
Para ello, haré lo que sea.
No estoy dispuesto a segur sufriendo.
Lo que pasó, pasó no más.
La vida sigue, mi vida sigue.
Yo era feliz, y pretendo seguirlo siendo.
Además, no puedo contaminiar a los que me rodean.
Olvidaré...

martes, 19 de agosto de 2008

...

Hoy quería escribir de tí,
Decir lo bien que me haces,
Lo felíz que me pone saber que estás conmigo,
Decir que no hay día en que no le agradesca a Dios por haberte conocido.

Perdóname por ser un idiota,
un pendejo y reaccionar mal.
No estoy bien, supe algo que me tiene hecho mierda.
Ya hablaremos y ojalá me logres entender.
Sólo te pido disculpa,
Si estoy seguro de algo, es que Te amo muchísimo!
Y que no quiero mi vida sin tí!
Eres una compañera ideal, eres un sueño hecho realidad.

Dolor.

Ni una perra lo hubiera hecho.
No sé como llamarte, pero en esto momento eres lo que más odio.
Asesina de mierda!

viernes, 1 de agosto de 2008

You look so pretty sleeping next to me.